Boca del Río, Veracruz, México Martes 11 de diciembre de 2018
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Reflexión Matutina
La creación de las islas
Edwin Corona y Cepeda
Jul 12, 2018 / 09:24
El 12 de julio del 2018.

Son cuentos notables de la literatura submarina infantil algunos como La Sirenita de Andersen o el clásico 20,000 Leguas de Viaje Submarino de Julio Verne, que relatan las bellezas y tesoros del mar ocultos bajo sus aguas, pero de una manera singular los que más atención llama a las mentes infantiles es


Había una vez … un joven buceador de nombre Aarón que vivía muy cerca del puerto de Eilat a las orillas del Mar Rojo y que, para ganarse su diario sustento y mantener con decoro y dignidad a sus ancianos padres, se dedicaba a la pesca de la langosta y la tortuga.



Cuando la pesca era mayor que la demanda de los mercaderes de Eilat, el joven Aarón guardaba sus tortugas y langostas en corrales especiales que había construido a la orilla del mar.



Un buen día, caravana de beduinos montados en sus camellos llegaron cerca de la casa de Aarón y montaron sus tiendas de brillantes colores y mullidos almohadones, encendiendo sus braseros y saboreando su deliciosos café, El, olor de este atrajo al joven buceador, a quien los beduinos le compraban el producto de su pesca y a la luz de las estrellas, sentados alrededor de la hoguera, los beduinos contaban extrañas historias que despertaban la curiosidad del joven,



Una de ellas se refería a la lámpara maravillosa que le príncipe Cododac había perdido en el fondo del mar durante uno de sus viajes y según las palabras de un viejo mercader árabe, bastaba con frotarla para que el genio de la lámpara se sintiese liberado y concediese los deseos, por más caprichosos que estos fuesen a quien poseía la lámpara maravillosa.



Así transcurrieron varios meses y cuando Aarón casi no se acordaba de la historia de la lámpara maravillosa, el cielo empezó a encapotarse y un enorme diluvio se precipitó por todos los confines del planeta.



Aarón, que era un excelente buceador comprendía que era muy difícil que le ocurriese algo a él; sin embargo, sus ancianos padres que no sabían nadar, podrían perecer ahogados.



Cuando la altura de las aguas después de tres días de intensa y continua lluvia amenazaba con alcanzar a la casa de Aarón, este se sumergió para comprobar la altura que había alcanzado y su cercanía a la casa de sus padres. Cuando llegó al fondo y tocó el piso, sus ojos tropearon con algo de metal, que, seguramente había permanecido escondido por largos años en la arena de la playa y que ahora la invasión de las aguas ponía al descubierto. Era una vieja y herrumbrosa lámpara de aceite, cerrada con un tosco tapón de cera de abeja en el extremo por donde se vertía el oleó líquido que servía de combustible. Acomodándola en su red Aarón se trasladó a tierra con el firme propósito de limpiarla cuando llegase a su casa.



El agua de la lluvia seguía azotando el planeta y casi toda la casa de los padres del joven Aarón estaba ya cubierta por las aguas. Cuando el joven trepó por una de las cornisas observó preocupado, pero tranquilo, a sus ancianos padres, que a duras penas habían subido hasta allí con el firme propósito de guarecerse de la fenomenal inundación. El corral de las tortugas estaba deshecho y estas, despavoridas, nadaban alrededor del tejado de la casa de los padres de Aarón.



Viendo este desastre, Aarón se lanzó a capturar de nueva cuenta a las tortugas, pero solo atrapó a una que se mantenía muy cerca de él pues las demás huyeron despavoridas. Por tres días más el agua continúo cayendo sobre el Golfo de Eilat y ya solo quedaba un pequeño espacio en el tejado de la casa que ocupaban sus ancianos padres, Aarón, su red de buceo y la tortuga. Sin saber porque, Aarón se acercó a su red y vio la vieja lámpara que yacía en el fondo. La tomo ente sus manos y con la tela de su turbante comenzó a limpiarla.



Un trueno espantoso brotó en el aire y el tapón de cera de abeja salió disparado, al tiempo que una nube de humo violeta salía por el antiguo tapón del aceite.



El humo tomó una forma gigantesca y una figura, casi humana surgió de entre la bruma. Aarón temblaba como azogado ante la formidable presencia del genio de la lámpara.



Una voz Hueca y potente retumbó en el espacio y opacó los sonidos de la lluvia.



¡Soy el Genio de la Lámpara Maravillosa! ¡Amo, manda y serás obedecido! Exclamó la figura de humo color violeta.



Reponiéndose de tan tremendo susto Aarón apenas balbuceo; Ge … Ge … Genio, Sa … Sa … Sácanos de aquí… qui y el genio haciendo un pase mágico y murmurando varias palabras cabalísticas montó a todos ellos en una enorme tortuga a la que ordenó que navegara y dando un aullido estridente despareció nuevamente en el interior de la lámpara.



El tamaño de la tortuga era insuficiente para, alojar con comodidad a Aarón y sus padres, por lo que nuevamente frotó la vieja lámpara: cuando apareció el genio Aarón le explicó el problema y este contestó: ¡Amo, serás obedecido! Y realizando un pase mágico y sus palabras cabalísticas, despidiéndose con un horrísono trueno desapareció en el interior de la lámpara y el caparazón de la tortuga se convirtió en una montaña gigantesca que sobresalía del mar.



Aunque el espacio era muy amplio para Aarón y sus ancianos padres, el caparazón de la tortuga era liso y resbaloso, por lo que Aarón nuevamente frotó la lámpara y el Genio con su horrísono trueno apareció de nueva cuenta diciendo con su tremendo vozarrón: ¡Amo mío, manda y serás obedecido!, a lo que Aarón, ya más familiarizado con estos procedimientos, le explicó al Genio que sobre el enorme caparazón de la tortuga no había nada de agua, no sombras, ni comida, a lo que el Genio, lanzando una terrorífica carcajada, murmurando palabras cabalísticas y haciendo un pase mágico cubrió el caparazón con palmeras repletas de cocos y de dátiles, con enormes pinos y almendros para la sombra, verdes paraderas repletas de espigas de los más variados cereales, ganado vacuno y aves que la convirtieron en un auténtico paraíso. Y desde lo alto del caparazón de la gigantesca tortuga hizo deslizarse un arroyo de agua clara, cristalina y pura, de dulce sabor y delicioso aroma. Aarón. Entusiasmado con este maravilloso espectáculo, subió hacia la cúspide para bajar corriendo por el lecho del arroyo, olvidando que el piso de este era del carey de la tortuga, por lo que resbaló soltando la vieja lámpara que t4nía en sus manos que se precipitó al fondo del mar.



Y cuentan los pescadores y los buzos que Aarón nunca más pudo llegar al continente y que el caparazón de la tortuga es el origen de las islas que se encuentran rodeadas en todas sus partes por el mar y que entre los múltiples tesoros que encierra está la mágica lámpara que ha servido a Aladino, Jiaffar, Cododac y Aarón y que es posible que algún niño que bucea la encuentre nuevamente.



Y colorín colorado … que este cuento se ha acabado.



FICHA TÉCNICA.- Fue hace unos 14 millones de años que las cimas de varios volcanes rompieron la superficie del océano y dieron origen a las islas. Para entender cómo aparecieron, los científicos comenzaron a buscar más allá de la biología, en la historia geológica de las islas ya que originalmente, eran solo masas inhóspitas de lava volcánica.

Luego las "montañas" o sea los puntos más altos de ellas interactuaron con la atmósfera para producir lluvia que, después de miles de años, erosionó la lava basáltica para formar suelos, que precedieron la vida.

El viento habría llevado las esporas de helechos, musgos y líquenes a las islas, conjuntamente con pequeños insectos e incluso caracoles marinos Y luego llegaron los pájaros transportando microorganismos y las semillas de la plantas podrían haber sido traídas por las aves marinas, aunque también podrían haber llegado volando desde tierra o flotando sobre el mar.

Los animales del océano, incluyendo ancestros de los lobos marinos, tortugas marinas o pingüinos, probablemente nadaron hasta las islas donde muchos de los reptiles y pequeños mamíferos, como las ratas habrían llegado flotando sobre balsas de vegetación. Sin embargo, la singular biodiversidad de las islas podría estar ligada a su ubicación te Ecuatorial.

Sin aun ser tocados por ningún animal oceánico, los nutrientes alcanzan la zona iluminada por el sol y así se inicia el proceso de fotosíntesis.

Esa productividad estimula la vida marina sobre las islas, mientras que la temperatura fría del agua permite la existencia de un ecosistema más abundante que el de las regiones tropicales.

Especies que inspiraron a Darwin.

Desde que surgieron las islas, el nivel de mar ha bajado, subido, bajado y otra ve subido, repercutiendo unas 30 veces en los últimos tres millones de años.

Esas fluctuaciones han modificado dramáticamente la geografía de las islas, provocando consecuencias sobre la biología de las mismas. Sin embargo, son los seres humanos quienes parecen tener la mayor influencia sobre los cambios y son los causantes principales de la extinción de especies.

Mirando hacia adelante, señalan los geofísicos, incluso sobre una escala de tiempo humana, es poco probable que los efectos geológicos sean muy importantes, comparado con los impactos inducidos por los seres humanos sobre los ecosistemas.

Un claro ejemplo de ello lo es el vertimiento de desechos al mar, el calentamiento de las aguas, el cambio notable de las corrientes marinas y notables modificaciones en los ecosistemas insulares.





COMENTARIOS

¿Por qué es salado el mar?.- En el simpático cuento sobre las gigantas, alguien debe haberles dicho que pararan , pues el mar no se pone cada día mas salado ja ja-ja.- Emilio Barón



Rescate en Tailandia.- Mi más profundo respeto para esos héroes sin capa ..!! Sin duda personas valientes y desinteresadas en favor de otros humanos, haciendo la paz y no la guerra.- Alex de Anda.








PICADAS JAROCHAS

CELOSA

Un alto ejecutivo veracruzano llama por teléfono a su oficina y dice; ¡Hola Linda!

Su alvaradeña esposa que le escucha le pregunta ¿a quién le llamas Linda?

El hombre contesta: A mi secretaria amor. Ella se llama así.

Me importa una chingada. Llámala por su apellido.



¡QUE TENGAN UN BUEN DÍA!



* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

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