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May 14, 2017 / 23:03
Desarrollan acelerador de partículas mexicano; “pequeño pero sofisticado”
Desarrollan acelerador de partículas mexicano; “pequeño pero sofisticado”
Ciudad de México.- Los científicos Ildefonso León Monzón, con investigadores de la UAS y del Cinvestav, prepara la construcción de un acelerador que tendría diversas aplicaciones industriales. Los científicos ya han realizado su diseño y simulación computacional, ahora se encuentran en la etapa de construcción

México lleva más de 20 años participando en el desarrollo del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), colaboración encabezada por el físico Gerardo Herrera Corral, investigador del Cinvestav. Bajo su coordinación, decenas de investigadores y muchas más de alumnos han viajado al CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), donde se encuentra el LHC, entre ellos Ildefonso León Monzón, quien primero fue su alumno en el Cinvestav y desde hace algunos años su colega con quien ha trabajado estrechamente en el desarrollo de los detectores que ha aportado México al experimento ALICE del LHC.

León Monzón, ahora investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), aportó importantes soluciones al diseño y construcción de una tecnología llamada centellador, que mejoró la eficiencia de los detectores mexicanos y tendría otras aplicaciones. Además, ha generado patentes de estos trabajos.

El físico ha emprendido otra aventura, junto a investigadores del Cinvestav busca la concreción y construcción de un pequeño acelerador de partículas, aprovechando el conocimiento y experiencia que los mexicanos han adquirido en el LHC todos estos años. No será un potente ni colosal acelerador de hadrones, sino más bien una máquina que tendría aplicaciones industriales y médicas, un primer prototipo que quizás en el futuro se pueda replicar en varios lugares del país.

“En México ya diseñamos nuestro propio acelerador, con ayuda de estudiantes que hemos graduado y participaron con nosotros en el CERN. Su conocimiento y el de nosotros lo traemos al país para desarrollar un acelerador con una fuente de protones, neutrones y electrones. Será pequeño, pero bastante sofisticado”, señala el investigador en entrevista.

Los científicos ya han realizado el diseño y las simulaciones computacionales para verificar su viabilidad, ahora se encuentran en la etapa de construcción. Hasta ahora han realizado una impresión 3D de todas las piezas y enfocan sus esfuerzos en el desarrollo de la electrónica y partes de la cavidad. “aplican” a Conacyt para estos proyectos y obtener financiamiento con el cual concreten el proyecto.

El acelerador tendría una dimensión de tres metros cuadrados, aproximadamente, útil para diversas aplicaciones, incluso en el campo… “Podríamos trabajar con la Sagarpa, por ejemplo, para aplicar radiación a alimentos, en vez de ozono o cloro. Un caso es el mango, del que se producen miles de toneladas, muchas de las cuales se pierden por tener una vida corta de anaquel, la radiación aumentaría esa vida eliminando huevecillos de diversas plagas”.

A este proceso se le llama proceso de pasteurización en frío, un sistema sanitario para la inocuidad de los alimentos. El acelerador se aplicaría después del corte de la fruta o verdura, en el momento del empaque.

El científico también vislumbra otras aplicaciones como en hoteles, para desinfectar su utilería. Para este tipo de aplicaciones se necesitarían pequeños aceleradores, no de baja radiación, sino su adecuada aplicación, añade el investigador. “La meta es crear un acelerador en México desde abajo, desde la concepción y diseño, hasta la aplicación. Ésa es la escuela que queremos generar en el país y crear empresas”.

EMPRENDIMIENTO. Estos dispositivos también serían útiles para hacer ciencia básica, apunta, como en las ciencias de materiales; sin embargo, sus aplicaciones son múltiples. “Los físicos no son los únicos beneficiados de este tipo de tecnologías, en el mundo se emplean además en áreas de las ingenierías, las ciencias médicas e incluso la geología, entre otras”.

En el país se vislumbró la posibilidad de desarrollar un tipo de acelerador de partículas de mayor complejidad llamado sincrotrón, el cual necesita una gran infraestructura, recursos ingenieriles y financiamiento, pero cuyas aplicaciones industriales son de mayor alcance. Debido a la disminución de recursos federales para la ciencia, recortes presupuestales y un entorno político adverso, el inicio del proyecto se ha vuelto inviable en el corto plazo.

Mientras tanto, León Monzón opina que el país podría poner en marcha un programa de pequeños aceleradores, lo cual sería más asequible, aunque para ello se necesita demostrar que se puede hacer un primer modelo que funcione.

“Este tipo de tecnología sería una alternativa al sincrotón. Sin duda tener un acelerador en México es necesario por varias razones, pero construirlo es un reto intelectual y no dudo que tenga desafíos técnicos y tecnológicos, pero al final ese conocimiento es nuestro. Una cosa es ver un acelerador construido, entender su física y teorías, y otra hacerlo, aplicar el conocimiento básico para la creación de la tecnología. Esto debe ocurrir, pero en el proceso debemos de dar el mensaje de que somos capaces de crear pequeños aceleradores, en eso nos enfocamos ahora, máquinas pequeñas, pero de alta precisión. No por ser pequeño significa que es fácil”.

Esto, explica el científico de la UAS, implica un reto tecnológico importante: el grado de precisión que requiere es de micras (millonésima parte de un metro) en su manufactura. Los recursos para su desarrollo podrían considerarse reducidos y los beneficios amplios, y daría pauta a una empresa que brinde sus servicios a todo el país.

“Pero para ello y obtener recursos necesitamos brindar confianza, demostrar que todo parte de ciencia básica y sin ella no se puede hacer innovación. Hay que madurar los proyectos, hacer una transferencia de tecnología a empresas”. Cambios a la Ley de ciencia y tecnología, recuerda, permiten hacer esto a los investigadores, constituir sus propias empresas, para lo cual se requiere de toda una plataforma legal, para llevarlo a cabo desde instituciones federales como Cinvestav.

Así, los beneficios de la colaboración con el CERN van más allá de graduar estudiantes y hacer física de altas energías que permitirán conocer mejor el origen del Universo. “Hay muchas cosas que estamos haciendo, explotando toda la experiencia que desde 1994 ha impulsado Gerardo Herrera. Pero es además una conexión con el pasado y con la continuidad de la ciencia: me gradué, ahora yo graduó estudiantes y éstos ya están graduando a otros más, muchos trabajando en proyectos como este acelerador. Es un árbol genealógico del que Gerardo es bisabuelo”.

cronica.com.mx



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